En un artículo anterior sobre la Trinidad, realizamos un análisis de esta doctrina errónea donde se postula que “el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo son tres personas en una”. Por lo tanto, si el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo (o, correctamente dicho, Espíritu de Santidad) son tres “manifestaciones” de una misma persona, entonces todos pueden ser llamados “Dios”; o sea, el Padre es “Dios”, el Hijo es “Dios” y el Espíritu de Santidad es “Dios”. Como consecuencia, si cada uno de ellos es “Dios”, entonces todos son dignos de nuestra adoración, ¿cierto? Veamos lo que REALMENTE dice la Escritura:
“Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren.” Yojanán/Juan 4:23 (RV1960, énfasis añadido)
En el verso anterior, vemos que el mismo Yahoshúa nos declara que a quien se debe adorar es al Padre. Realmente éste hubiese sido un momento perfecto para decir “adorarán al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo” si así hubiese sido el caso. Sin embargo, en estas palabras pronunciadas por Yahoshúa vemos que él no estaba buscando adoradores para sí mismo, sino que exhortaba y enseñaba a la gente a adorar al único Elohim/Poderoso verdadero: Yahwéh, el Padre. De hecho, no sólo lo decía y enseñaba, sino también lo vivía y modelaba con su propia vida. Ésto lo vemos claramente ilustrado en la forma en que Yahoshúa oraba:
“En aquel tiempo Yahoshúa oró y dijo: “Te alabo,* oh Padre, Soberano del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas de los sabios y entendidos, y las has revelado a los niños.” Matityah/Mateo 11:25 (VIN)
Es interesante ver que aun el mismo Yahoshúa adoraba a su Padre (otra evidencia de que, en efecto, Yahwéh y Yahoshúa no pueden ser la misma persona - ¿cómo se va a orar y adorar a él mismo?) Y, al igual que Yahoshúa, sus discípulos y, en fin, los creyentes hasta el primer siglo, debemos entender que sólo existe un ser digno de nuestra devota adoración: Yahwéh. La adoración a otro ser que no sea Yahwéh nuestro Padre, según lo establecido en la Escritura, es considerado idolatría.
¿Podemos adorar al Espíritu de Santidad?
Uno de los más grandes errores que implica la doctrina de la Trinidad es la adoración al Espíritu de Santidad. Para comenzar, en la Escritura no existe ni un ejemplo de adoración al Espíritu de Santidad, ni siquiera un sólo verso que nos instruya a tal práctica.
Como habíamos explicado en el artículo sobre la Trinidad, el Espíritu de Santidad NO es una persona (o, mejor dicho, un ser o entidad aparte). Mucho menos es “Dios”. El Espíritu de Santidad, conocido en hebreo como la Rúaj HaQódesh, no es otra cosa que la esencia, la manifestación del poder de Yahwéh en nosotros. Toda adoración y honra debe ser dirigida a la fuente de esa hermosa manifestación: Yahwéh.
¿Es correcto adorar a Yahoshúa?
Sin duda uno de los conceptos más ásperos y difíciles de asimilar es el hecho de que la adoración a Yahoshúa es totalmente incorrecta, y tal práctica es considerada idolatría.
Lo primero que debemos entender es que, contrario a lo que postula la doctrina de la Trinidad, Yahwéh y Yahoshúa NO son la misma persona (y ésto lo explicamos ya en el artículo sobre la Trinidad). Son dos seres distintos, Padre e Hijo, y uno es mayor que el otro. En otras palabras, el Hijo está sujeto al Padre, y toda obra que él hace es con el único fin de agradar y servir a su Padre:
“...Padre, si quieres, pasa de mí esta copa; pero no se haga mi voluntad, sino la tuya.” Luqa/Lucas 22:42 (RV1960, énfasis añadido)
“No puedo yo hacer nada por mí mismo...porque no busco mi voluntad, sino la voluntad del que me envió, la del Padre.” Yojanán/Juan 5:30 (RV1960)
Como expresamos antes, Yahoshúa nunca buscó su propia honra, ni procuró adoración para sí. El exhortaba a la gente a orar y adorar sólo al Padre, y lo modelaba con su ejemplo:
“Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren.” Yojanán/Juan 4:23 (RV1960, énfasis añadido)
“En aquel tiempo Yahoshúa oró y dijo: “Te alabo, oh Padre, Soberano del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas de los sabios y entendidos, y las has revelado a los niños.” Matityah/Mateo 11:25 (VIN)
“Vosotros, pues, oraréis así: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre.” Matityah/Mateo 6:9 (RV1960)
“Otra vez el Acusador lo llevó a un monte muy alto, y le mostró todos los reinos del mundo y su gloria. Y le dijo: 'Todo esto te daré, si te postras y me adoras'. Entonces Yahoshúa le dijo: 'Vete, Satán, porque escrito está: A YHWH tu Elohim adorarás y a él solo servirás1'”. Matityahu/Mateo 4:8-10 (VIN, énfasis anadido)
Éste último verso citado es crucial en el tema de este escrito. Fijémonos que, cuando el Adversario le pide que se postre a sus pies, Yahoshúa contesta recalcándole que la misma Escritura nos ordena a adorar sólo a Yahwéh, y nadie más. Ni siquiera Yahoshúa mismo se atribuyó el derecho de ser adorado.
Pero, ¿acaso la gente no se postró y adoró a Yahoshúa?
Aunque si es cierto que muchos se postraban delante de Yahoshúa, el hecho de que ellos se postraran no implica que lo estaban adorando. Ésto es un concepto difícil de entender en nuestra cultura, pero en la cultura Hebrea es natural que la gente se postrara en señal de respeto ante figuras de autoridad. Veamos algunos ejemplos:
“Al tercer día, sucedió que vino uno del campamento de Saúl, rotos sus vestidos, y tierra sobre su cabeza; y llegando a David, se postró en tierra e hizo reverencia.” Shmuel Bet/2 Samuel 1:2 (RV1960, énfasis añadido)
“Y vino Mefi-boset, hijo de Jonatán hijo de Saúl, a David, y se postró sobre su rostro e hizo reverencia. Y dijo David: Mefi-boset. Y él respondió: He aquí tu siervo.” Shmuel Bet/2 Samuel 9:6 (RV1960, énfasis añadido)
“Y Joab se postró en tierra sobre su rostro e hizo reverencia, y después que bendijo al rey, dijo: Hoy ha entendido tu siervo que he hallado gracia en tus ojos, rey señor mío, pues ha hecho el rey lo que su siervo ha dicho.” Shemuel Bet/2 Samuel 14:22 (RV1960, énfasis anadido)
“Y yendo Abdías por el camino, se encontró con Elías; y cuando lo reconoció, se postró sobre su rostro y dijo: ¿No eres tú mi amo Elías?” Melakhim Álef/1 Reyes 18:7 (RV1960, énfasis añadido)
¿Estaban todos ellos adorando a éstos hombres de autoridad al postrarse en tierra y hacer reverencia? ¿Cree usted que estos hombres de autoridad, servidores fieles de Yahwéh y conocedores de la Palabra del Altísimo, iban a permitir un acto de idolatría como ése? ¡Claro que no! Por lo tanto, la respuesta es simplemente no; estos hombres sólo hicieron un acto de reverencia en respeto a la autoridad de sus superiores, pero en ninguna manera implica que los estaban adorando.
De forma similar, cuando la gente se postraba delante de Yahoshúa, no lo estaban adorando, sino haciéndole reverencia porque reconocían que él era una figura de gran autoridad:
“Y vino uno de los principales de la sinagoga, llamado Jairo; y luego que le vio, se postró a sus pies,” Marqos/Marcos 5:22 (RV1960)
Lamentablemente, muchos de los versos en los cuales se narra como la gente se postraba delante de Yahoshúa han sido manipulados por los traductores para reflejar la doctrina errónea de la Trinidad y la adoración a Yahoshúa. Por ejemplo:
“Y al entrar en la casa, vieron al niño con su madre María, y postrándose, lo adoraron; y abriendo sus tesoros, le ofrecieron presentes: oro, incienso y mirra.” Matityah/Mateo 2:11 (RV1960)
Este verso debe decir “y postrándose, le rindieron homenaje” en vez de decir “y postrándose, le adoraron”, por las razones expuestas anteriormente. La Versión Israelita Nazarena (VIN) lo traduce correctamente:
“Cuando entraron en la casa, vieron al niño con Miryam su madre, y postrándose le rindieron homenaje. Después abrieron sus tesoros y le ofrecieron regalos de oro, incienso y mirra.” (énfasis anadido)
Veamos otro pasaje que ha sido manipulado con el mismo fin:
“...El Cordero que fue inmolado es digno de tomar el poder, las riquezas, la sabiduría, la fortaleza, la honra, la gloria y la alabanza. Y a todo lo creado que está en el cielo, y sobre la tierra, y debajo de la tierra, y en el mar, y a todas las cosas que en ellos hay, oí decir: Al que está sentado en el trono, y al Cordero, sea la alabanza, la honra, la gloria y el poder, por los siglos de los siglos. Los cuatro seres vivientes decían: Amén; y los veinticuatro ancianos se postraron sobre sus rostros y adoraron al que vive por los siglos de los siglos.” Hitgalut/Revelaciones 5:12-14
Muchos, al leer este pasaje, interpretan que los veinticuatro ancianos se postraron a adorar a Yahoshúa. Sin embargo, en realidad estos ancianos se postraron ante Yahwéh, “el que vive por los siglos de los siglos” (esta frase es una referencia directa al Nombre de Yahwéh, cuya raíz Hebrea alude a “el que es, el que era y el que será” - Hitgalut/Revelaciones 1:8)
Por otro lado, estos versos nos ilustran que Yahoshúa si puede ser honrado y reverenciado e incluso alabado como Rey de Yisrael, como el Mashíaj (Ungido) de Yahwéh y como nuestro amo.
“Por lo cual también Elohim lo exaltó hasta lo sumo y le otorgó el nombre que está sobre todo nombre; para que en el nombre de Yahoshúa se doble toda rodilla de los que están en los cielos, en la tierra y debajo de la tierra; y toda lengua confiese que Yahoshúa el Mashíaj es soberano, para gloria de YHWH el Padre.” Filipiyim/Filipenses 2:9-11 (VIN)
El mismo salmista nos exhorta a reconocer al Hijo y rendirle homenaje:
“Honrad al Hijo, para que no se enoje, y perezcáis en el camino; pues se inflama de pronto su ira. Bienaventurados todos los que en él confían” Tehilim/Salmos 2:12 (RV1960)
Sin embargo, la adoración sólo le corresponde a Yahwéh, el Creador de los cielos y la Tierra:
“...A Yahwéh tu Elohim adorarás, y a Él sólo servirás.” Matitiyahu/Mateo 4:10 (VIN)
La serpiente: instrumento de salvación hecho ídolo
Cuando la mayoría de los creyentes escuchan la palabra “serpiente”, lo primero que les viene a la mente es la “serpiente antigua”, o sea, HaSatan/Satanás. Sin embargo, Yahoshúa nos habló sobre otra serpiente, la cual encierra un significado muy diferente:
“Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es necesario que el Hijo del Hombre sea levantado, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.” Yojanán/Juan 3:14-15 (RV1960)
Yahoshúa estaba haciendo alusión al relato encontrado en Bamidbar/Números 21:4-9. En resumen, el pueblo murmura contra Yahwéh y Moshéh, lo que provocó que Yahwéh enviara serpientes ardientes que mordían al pueblo, causando la muerte a cuantos eran mordidos. El pueblo, al darse cuenta de su error, le pide a Moshéh que interceda por ellos ante Yahwéh para que las serpientes sean quitadas y cese la mortandad. Moshéh intercede por el pueblo, y Yahwéh le instruye a construir una serpiente de bronce y colocarla en un asta, de modo que cuando el pueblo sea mordido por una serpiente sea sanado al mirar a la serpiente de bronce. Obviamente, Moshéh hizo lo que Yahwéh le ordenó y el pueblo fue librado de la mortandad provocada por las serpientes.
Este pequeño evento da la ilusión de haber quedado ahí. Sin embargo, la historia de la serpiente de bronce no termina aun. Más adelante se menciona un importante dato sobre ella en la Escritura, cuando el rey Jizquiyah/Ezequías comienza a reinar sobre Yisrael:
“El quitó los lugares altos, y quebró las imágenes, y cortó los símbolos de Asera, e hizo pedazos la serpiente de bronce que había hecho Moisés, porque hasta entonces le quemaban incienso los hijos de Israel; y la llamó Nehustán.” Melajim Bet/2 Reyes 18:4 (RV1960)
Tal parece que, lo que originalmente fuera un instrumento o medio de salvación para Yisrael, el pueblo lo había convertido en un amuleto o ídolo, al punto de llegar al extremo de rendir adoración a esta simple imagen de bronce. Por tal razón, el rey Jizquiyah tuvo que intervenir destruyendo la serpiente de bronce, de modo que el pueblo cesara esta práctica abominable ante los ojos de Yahwéh.
Probablemente usted se esté preguntando: ¿qué tiene que ver toda esta historia con la adoración a Yahwéh? En mi opinión, este relato es un reflejo de lo que está pasando actualmente en muchos círculos religiosos que, lamentablemente, han sido engañados y siguen doctrinas erróneas, como lo es la Trinidad y la adoración al “Dios en tres personas”.
La serpiente de bronce fue un medio o instrumento que Yahwéh utilizó para salvar a su pueblo de la mortandad. Es curioso que, cuando el pueblo miraba a la serpiente de bronce, tenían que alzar sus ojos y mirar hacia arriba, a los cielos. El salmista David tuvo una experiencia similar:
“Alzaré mis ojos a los montes; ¿De dónde vendrá mi socorro?” Tehilim/Salmos 121:1 (RV1960)
¿Acaso los montes tienen algún poder para salvar? ¡No! De forma similar, ¿acaso la serpiente de bronce tenía algún poder de por sí para salvar y sanar? Definitivamente no. Es el hecho de alzar la mirada a los cielos, donde se encuentra el trono de Yahwéh (Yeshayahu/Isaías 66:1), y clamar al Padre, lo que permitió al pueblo alcanzar la salvación de la muerte.
De forma similar, Yahoshúa es el medio que escogió Yahwéh para traer salvación a su pueblo (y, por cierto, uno de gran valor: ¡su propio hijo!). Sin embargo, aquél que fue levantado en un madero, con el propósito de que, al alzar nuestra mirada, podamos mirar a los cielos y adorar al dador de esta gran salvación, lamentablemente se ha convertido en un ídolo al que muchos le han atribuido el lugar que sólo corresponde a Yahwéh. Y eso, aunque suene duro y sea difícil de entender y/o asimilar, es simplemente idolatría.
Sólo uno es digno de nuestra adoración: Yahwéh. Cualquier acto de adoración dirigido a otro ser, sea un ser humano o espiritual (incluyendo a la Rúaj HaQódesh/Espíritu de Santidad y a su hijo Yahoshúa), es considerado idolatría.
“Oye, Yisrael: YHWH es nuestro Elohim, YHWH solamente. Amarás a YHWH tu Elohim con todo tu corazón y con todo tu ser y con todas tus fuerzas.” Devarim/Deuteronomio 6:4-5 (VIN)
Nuestro Poderoso, Yahwéh, es uno. Por lo tanto, sólo uno es digno de ser adorado y exaltado como el Elohim supremo de todo lo creado.
“...A YHWH tu Elohim adorarás y a él solo servirás” Matityah/Mateo 4:10 (VIN)
Demos la honra debida a Yahoshúa, pero adoremos al único que debe ser adorado: Yahwéh, el único Poderoso de Yisrael.
